Evolución Cultural de Puerto Vallarta 2da. Parte

Hotel El Pescador, 19 de junio del 2014
2da Parte

Qué había en 1978 y qué hay en 2014

Una buena manera de avistar esa evolución cultural de Puerto Vallarta, es recordar lo que había cuando se empezó a publicar “Vallarta Opina” y compararlo con lo que tenemos ahora.

En 1978, la población de Puerto Vallarta era aproximadamente de unos cuarenta mil habitantes; al norte su límite era la colonia Versalles y al sur una parte de Conchas Chinas. En 2014 somos más de doscientos ochenta mil. El caserío se ha extendido a los cuatro puntos cardinales a lo largo de la franja costera, particularmente hacia el noreste, donde se concentra la mayor parte de la población. Ya se fundió con El Pitillal y no tardará mucho en hacerlo con Las Juntas e Ixtapa.

En 1978, Puerto Vallarta era un destino de playa único, de visita imprescindible para el turismo internacional, por lo que se vendía sin mucho esfuerzo. Ahora es un destino del montón, que tratan de sacar del bache en que está varios entes promocionales, a veces fatigosamente y no siempre con los resultados que se anhelaban.

En 1978 se llamaba “Fundo Municipal” al asiento original de Puerto Vallarta. En 2014 se le conoce como el núcleo de un “Centro Histórico” que también abarca las colonias Emiliano Zapata y 5 de Diciembre.

En 1978 no existían los cuentos chinos de que Puerto Vallarta había sido un pueblito de pescadores ni que la corona del templo de Guadalupe había tenido como modelo la corona imperial de Carlota Amalia, la cual jamás usó corona sino sólo diademas.

En 1978 los pescadores recorrían las calles del centro golpeando el remo con un cuchillo para anunciar que llevaban pescado fresco. En 2014 sólo queda su recuerdo en la estatua que hizo Ramiz Barquet y que se instaló frente al mercado.

Por cierto, en 1978 se inició la reconstrucción total de ese mercado, que reabriría al año siguiente para proveer a la población de todo tipo de insumos. En 2014 sólo es mercado de artesanías.

En 1978, Puerto Vallarta era un poblado hermoso, en el que se vivía con gran calidad, a pesar de sus limitaciones. Los cambios repentinos o “a modo” en las normas de construcción y en el uso del suelo, así como la constante decisión de los gobernantes de hacer caso omiso de los reglamentos, ha hecho que se llegue a 2014 pagando con mermas en turismo los resultados de la destrucción de buena parte del aspecto original de Puerto Vallarta y poniendo además en peligro el estero de El Salado al igual que las estribaciones de la Sierra Madre del Sur por falta de medidas eficaces.

El crecimiento de Puerto Vallarta después de 1978 careció de control y siguió el llamado “modelo de la mancha de aceite” al tomar a Acapulco como referente primordial en materia de turismo y el dinero como único objetivo a obtener, sin considerar las consecuencias negativas a que llevarían tales tendencias. De entonces para acá, varió la composición del tejido urbano produciendo estridencias, como el asentamiento en circunscripciones delimitadas según el nivel de ingresos, el aumento y rigidez de la distancia social, el gran porcentaje de lotes baldíos o de viviendas desocupadas en los conjuntos habitacionales, la proliferación de colonias irregulares, la depredación de la montaña y del medio ambiente.

La misma falta de control del crecimiento territorial y poblacional posterior a 1978, así como el subdesarrollo social, político y moral, desencadenó el incremento desmedido del tráfico vehicular, la aparición y difusión del SIDA, de varias modalidades de miseria, de violencia y de lucro mediante la explotación de los vicios, así como de trata de personas, la cual también se ceba en los niños, por lo que ha sido tema de varias acciones gubernamentales. Pero, a pesar de todas estas deformidades, Puerto Vallarta todavía es un lugar que tiene mejor calidad de vida que otras partes.

En 1978 Puerto Vallarta había originado un lenguaje arquitectónico propio, producto de la reflexión de Freddy Romero y de sus continuadores sobre los valores pueblerinos de nuestro puerto asumibles por la arquitectura contemporánea. Ese estilo “Vallarta”, se consideró como el modelo que hacía presentes rasgos de mexicanidad en los destinos de playa abiertos al turismo masivo. En 2014, por el contrario, abundan aquí los edificios trasplantados, anodinos, que podrían estar en cualquier otra parte del mundo por su falta de especificidad, y que sólo buscan la rentabilidad inmobiliaria.

En 1978, el turismo extranjero de muy alto nivel tenía por destino a Puerto Vallarta. La belleza del asiento geográfico y su clima agradable logró que dicho turismo siguiera llegando, sólo que ahora se va a Nayarit. Puerto Vallarta pasó a ser “la ciudad vieja” dentro del conjunto metropolitano, ciudad que muchos ni siquiera visitan. Nuestro turismo habitual es ahora de baja selectividad axiológica y de bajo poder adquisitivo. No es, pues, extraño que varias de nuestras calles del centro huelan a orines y que haya tantos locales comerciales sin rentarse.

En 1978 la oferta turística estaba disponible para quien quisiera y tuviera la capacidad de aprovecharla. En 2014, aparte de la oferta general hay variedades permanentes de oferta discriminatoria por razones sexuales, económicas, por venir en cruceros o por ser vallartenses, así como otras temporales, como las destinadas a los Spring breakers.

En 1978 estaba por colarse de manera sesgada el sistema de tiempos compartidos. En 2014 los desarrollos de este tipo han gravitado fuertemente en la economía y en el turismo, así como el sistema español del “todo incluido”, el cual no existía en 1978.

En 1978 los guías de turistas profesionales eran Don Óscar Mancha y algunos colegas suyos. En 2014 los guías son un gran número, la mayoría capacitados mediante cursos continuos organizados por las autoridades de turismo.

En 1978 el arroyo de la calle Zaragoza todavía limitaba la Plaza de Armas por el sur. Ahora forma parte de la plaza de Armas.

En 1978 sólo estaban cerradas al tráfico vehicular los llamados “andadores” entre Hidalgo y Miramar y la subida a Gringo Gulch por Zaragoza debido a sus condiciones orográficas; en 2014, también están cerrados el Paseo Díaz Ordaz y una cuadra de la calle Iturbide, debido a opiniones de “expertos” de escritorio que ciertos gobernantes aceptaron como dogma por convenir a sus intereses. Si hasta la fecha no se han cerrado más vialidades del centro ha sido debido a la oposición de los vecinos, a los que por cierto no se quiso escuchar en los casos del Paseo Díaz Ordaz y de la calle Iturbide.

En 1978 una arboleda ocupaba la ribera sur de la desembocadura del río Cuale. Aparte de ser un hábitat para varias especies de pájaros, allí funcionaba un hotel formado por búngalos diseminados entre la arboleda. El sitio se vendió. Los nuevos propietarios ampliaron sus servicios sin modificar la estructura original y lo denominaron “Molino de Agua”. En 2014 el edificio de tiempos compartidos que arrasó la arboleda por una modificación ilegal del uso del suelo y permisos de construcción dados casi en secreto, sólo conserva el nombre del hotel anterior. La enorme masa de cemento, desproporcionada para el entorno, desequilibró el paisaje del centro de Puerto Vallarta, formó una cortina que lo aisló visualmente de la colonia Emiliano Zapata y redujo su función de referente en el contexto que había en 1978.

En 1978 aún no se habían construido en el templo de Guadalupe las torrecillas laterales –proyectadas desde el principio-. El templo carecía del cancel de fierro forjado puesto a la entrada del nártex, conservaba su piso original de mosaico fabricado en Puerto Vallarta, lucía la corona diseñada por el escultor José Esteban Ramírez Guareño y mantenía en su sitio el amueblamiento que dejó el P. Rafael Parra, así como el bautisterio y la capilla del Carmen. Sólo habían sido dañados hasta entonces los ventanales del costado sur, a los que se remató indebidamente con un arco falso y se los dotó de vitrales que impidieron la anterior ventilación cruzada. Se habían agregado asimismo las cruces de consagración, asociadas a las cabezas de los Apóstoles. El estado del templo en 2014 es el siguiente: ya tiene las torrecillas laterales y un atrio, también lateral, cuya construcción dejó al descubierto una portada hacia el norte y reorganizó el curato; se doraron detalles del interior, que destacan su belleza y le añadieron elegancia; asimismo se emprendió un programa de impermeabilización permanente de las bóvedas. Pero, por otra parte, se dañó el pavimento original – a pesar de sus valores estético e histórico- picoteándolo para poner encima un piso de mármol, que disminuyó la altura interior de las naves y desproporcionó las basas de las columnas; se eliminó el bautisterio y a la capilla del Carmen se le dio otro uso; ya no se utiliza el coro. El amueblamiento se dispersó y desapareció en parte. Lo peor fué la pésima reconstrucción de la corona, que –entre otros daños- alteró los perfiles del bonete, y constituye una probable violación a los derechos de su autor.

En 1978 el Malecón y el Paseo Díaz Ordaz formaban una vialidad conjunta para peatones y automóviles, como lo fué desde el principio. Ese año se dio el primer intento de cerrar el Paseo Díaz Ordaz al tráfico de vehículos, con el propósito de salvar e impulsar a un solo restaurante. Pero los propietarios de las fincas, que debían financiar el proyecto de cierre -por ser los pretendidos beneficiados finales-, se negaron a hacerlo, ya que no era cierto que el tráfico de autos afectara a los negocios del Paseo Díaz Ordaz y menos aún a los restaurantes, como lo demostraba el sumamente exitoso “Carlos O’Briens”, que estaba a una cuadra del restaurante que andaba mal en ventas, y que era el impulsor del cierre. En 2014, en cambio, el Paseo Díaz Ordaz está cerrado a la circulación de autos por engaño de las autoridades municipales, que afirmaron constantemente que no se cerraría mientras ejecutaban el performance arquitectónico de dos despachos, cuyo objetivo era cerrarlo. La planeación sobre las rodillas de estos dos despachos produjo una obra parchada, cuyo costo todavía se mantiene en secreto a pesar de haber sido pagada con fondos públicos. Tampoco se sabe por qué recibió el premio al mejor diseño urbano en la XII Bienal de Arquitectura, en la que concursó sin cumplir con los requisitos exigidos por la convocatoria correspondiente para participar y a pesar de sus graves errores: la fusión, en una sola losa, del Paseo Díaz Ordaz y el Malecón, lo que es copia de las vialidades de las ciudades europeas de la Edad Media; a su vez, el frente del Malecón hacia el mar se convirtió en otra muy pobre copia, ahora del Paseo Marítimo de la Playa de Poniente de Benidorm, con lo que asimismo se modificó gravemente la planta virreinal serrana original de Puerto Vallarta. Se perdió la sensación de amplitud ilímite que tenía el Malecón, pues se rebajó la altura del frente marítimo, se dio a la losa una pendiente hacia las fincas y se la enclaustró con un murete perimetral; se canceló la perspectiva unitaria original de dicho frente, ocultándola con veintitrés jardineras que no protegen a nadie de la canícula, las cuales ocupan además gran parte del espacio destinado antes en el Malecón a la circulación de transeúntes, obligándolos ahora a caminar por el arroyo que debería ser vehicular. Contraviniendo el esquema cromático propio de la identidad de Puerto Vallarta, se pavimentó con pórfido parte de la superficie de tránsito peatonal en lo que fué el Malecón, y se empleó el mismo pórfido en el arroyo para vehículos, violando los reglamentos municipales que prescriben exclusivamente la piedra bola para los rodamientos del centro de Puerto Vallarta. Se pusieron rampas para facilitar el acceso masivo a una playa peligrosa, estrecha y no apta para bañistas. Se desordenó el conjunto escultórico y las obras se expusieron a la depredación, dañando el patrimonio municipal. Finalmente, se varió el eje del teatro de la plaza Aquiles Serdán, alineado antes con la Plaza de Armas, dejándolo sin ningún referente. Por otra parte, una porción del pavimento se folclorizó con enguijarrados taraceados de inspiración wixárica, que no cuentan ninguna historia ni forman parte de ninguna composición, sino que son elementos aislados e inconexos.

Debido, pues, a la destrucción constante de las características definitorias del centro tradicional de Puerto Vallarta y de sus valores urbanos, a su utilización como botín para negocios personales bajo el pretexto de competitividad turística y a la creación de otros centros comerciales periféricos, no es de extrañar que el centro tradicional de Puerto Vallarta esté postrado económicamente en 2014. En 1978 era todo lo contrario.

Antes de 1978 la emigración nacional a Puerto Vallarta estuvo formada por hombres de negocios, profesionistas y artistas, con preparación adecuada para atender al turismo de alto nivel. La emigración posterior a 1978 fué mayoritariamente de trabajadores de baja escolaridad, empleados en la construcción de hoteles. A ellos hay que agregar los trabajadores de la industria turística de Acapulco, que se vinieron a Puerto Vallarta buscando la oportunidad que allá se había perdido. Unos y otros formaron las colonias populares, muchas de ellas irregulares.

En 1978, el Fideicomiso Puerto Vallarta había logrado frenar la especulación urbana y la dinámica de destinar a la construcción terrenos de vocación agrícola. El Fideicomiso se convirtió posteriormente en un organismo sin importancia, perpetuamente moribundo, y regresaron la especulación y la falta de control, impulsando el crecimiento desordenado y la baja calidad de vida.

De 1978 a la fecha desapareció una buena parte de la fauna que había en la bahía y se aceleró la desforestación y aun desertificación de áreas boscosas.

En 1978 Puerto Vallarta se comunicaba con el aeropuerto por una carretera de dos carriles. Al entrar al centro había un puente sobre el arroyo de Camaroncitos después del de Camarones. Estaba por iniciarse la construcción del primer medio kilómetro de lo que sería la Avenida de Ingreso. En 2014 sólo queda el puente del arroyo de Camarones. La carretera al aeropuerto es ahora el boulevard Francisco Medina Ascensio.

En 1978 sólo existía un puente vehicular sobre el río Cuale. En 2014 hay cuatro.

En 1978 la avenida Francisco Villa era todavía el Camino Viejo a El Pitillal, estaba empedrada y terminaba al llegar al río, pues no existía ningún puente. En 2014, hay dos puentes en el ingreso de El Pitillal, uno de ida y otro de regreso.

En 1978 no existía el Par Vial ni acceso pavimentado a Los Ramblases. Tampoco había Central Camionera.

En 1978 no había carretera a Ixtapa y Las Palmas. En 2014, aparte de que la carretera continúa a Mascota después de Las Palmas, también se puede llegar a Ixtapa por Las Mojoneras.

En 1978 el Ayuntamiento tenía siete Regidores, incluidos entre ellos el Presidente y el Vicepresidente Municipales. No existía la figura de Regidor por proporcionalidad. En 2014, el Ayuntamiento tiene diecisiete Regidores, once de mayoría –entre los que se encuentra el Alcalde- y seis de representación proporcional. Ya no hay Vicepresidente Municipal y el Síndico es uno de los Regidores.

En 1978 todos los Regidores eran militantes de un solo partido. En 2014, los Regidores pertenecen a varios partidos, e inclusive se ha dado la alternancia en el gobierno municipal.

En 1978 el Ayuntamiento y sus dependencias ocupaban cuatro edificios ubicados en la manzana que hoy ocupa el Palacio Municipal. La cárcel estaba en el centro de la manzana, por lo que, a veces, los presos ágiles se escapaban por el tejado de la Tesorería Municipal, de donde se dejaban caer a la Plaza de Armas para echar carrera, aprovechando algún descuido de los vigilantes. En ese año se concretó la adquisición de las restantes fincas de la manzana, que aunadas a las propiedades municipales y a un legado de don Agustín Flores Contreras permitieron iniciar en diciembre la construcción del Palacio Municipal. En 2014, aparte del Palacio Municipal, las dependencias del Ayuntamiento se encuentran en la Unidad Administrativa de la colonia Portales, en otras partes de la ciudad y en la Delegación de Las Juntas.

En 1978 el único símbolo oficial de Puerto Vallarta era su escudo. En 2014 también lo son la música y letra de su himno.

En 1978 el Fideicomiso Puerto Vallarta, encabezado por su segundo Director, aparte de lograr la regularización de la tenencia de la tierra –de la que se habló más arriba-, trabajaba activamente en la infraestructura de la ciudad: zona hotelera de Las Glorias, redes de alcantarillado, libramiento carretero, túnel, Isla de los Niños, colonia Valentín Gómez Farías… En 2104 ya se utiliza también el segundo túnel del libramiento, proyectado por el Fideicomiso junto con el primero.

En 1978 el Ayuntamiento demolió el tanque Imhoff, al que iba a dar el drenaje del centro. Ese año empezó a funcionar el SEAPAL, creado a finales de 1977. En 2014, después de doce administraciones en las que ha acompañado responsablemente el desarrollo territorial y poblacional de Puerto Vallarta como parte vital de su infraestructura sanitaria, el SEAPAL es la empresa pública más importante del municipio.

En 1978 Puerto Vallarta tuvo su primer carro de bomberos, un vehículo de colección, donado por el Comité de Ciudades Hermanas Santa Bárbara-Puerto Vallarta.

En 1978 había una sola estación de radio, “Radio Paraíso”, que transmitía de las siete a las diecinueve horas. En 2014 hay varias radiodifusoras, y entre ellas cuatro culturales: dos de la Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco, una de la Universidad de Guadalajara y otra particular.

En 1978 se veían dos canales de televisión, cuya señal se captaba mediante complicadas antenas (si las condiciones atmosféricas lo permitían) y todos los aparatos utilizaban cinescopios. En 2014 los canales son muy numerosos, y se puede acceder a ellos por cable o por vía satelital en pantallas cada vez más grandes y perfeccionadas

En 1978 el cine más importante era el “Bahía”, en la colonia Emiliano Zapata. El cine “Morelos”, el cine “Vallarta” y la sala “Elizabeth Taylor” completaban la oferta. Las películas venían en rollos de celuloide, empacadas en cajas de lámina. En 2014 ya no existe ninguno de estos cines, ni tampoco los que abrieron después como el “Colonial”, la “Sala Luz María” o el “Cinema Versalles”. El local del cine “Vallarta” se convirtió en el “Teatro Vallarta”. En lugar de los antiguos empresarios locales, tres cadenas internacionales de cine manejan conjuntos de salas cinematográficas en centros comerciales. Las películas ahora se bajan de un satélite directamente al proyector.

En 1978 había una sola escultura en el Malecón, la del Caballito de Mar. En 2014 hay en el Malecón tres esculturas individuales y cuatro conjuntos escultóricos. En 1978 no había esculturas efímeras en arena. En 2014 son varias.

En 1978 ya no había diarios. Pero volvió a comenzar “Vallarta Opina”. En 2014 cada día tenemos cinco diarios impresos y varios digitales.

En 1978 había una sola preparatoria, la “Ignacio Jacobo”, que era por cooperación y estaba incorporada a la Universidad de Guadalajara. En 2014, la “Ignacio Jacobo” forma parte integral de la Universidad de Guadalajara y hay muchas otras escuelas preparatorias.

En 1978 había sólo dos secundarias, una oficial y otra particular, ambas en el Fundo Municipal. En 2014 ya no hay ninguna allí; las secundarias están ahora en otras partes de la ciudad.

En 1978 había un solo colegio particular, de colegiaturas modestas y con alumnos provenientes de todas las esferas sociales. En 2014 son muchos. Las costosas colegiaturas de varios de ellos contribuyen constantemente al incremento discriminatorio de la distancia social en las nuevas generaciones.

En 1978 el Ayuntamiento solicitó formalmente a la Universidad de Guadalajara el traslado a Puerto Vallarta de la Escuela de Turismo, y cumplió con la condición exigida, que fue construir un edificio de aulas para dicha Escuela en el terreno de la preparatoria “Ignacio Jacobo”. Pero la Universidad no se vino. En 2014 hay en Puerto Vallarta dos centros oficiales de estudio a nivel universitario, uno de ellos de la Universidad de Guadalajara, y varios particulares. En el vecino municipio de Valle de Banderas se dio un desarrollo equivalente. En consecuencia, por lo que refiere a la colación de los grados, es posible estudiar maestrías y doctorados sin tener que salir de la conurbación.

En 1978 había dos gasolineras, una en la colonia Cinco de Diciembre y otra en la salida a Barra de Navidad. En 2014 hasta hay protestas de vecinos, que no quieren más gasolineras en sus colonias.

En 1978 comerciantes locales proporcionaban los insumos y servicios básicos. En 2014, como resultado de la globalización, los vallartenses pueden acceder a centros comerciales, almacenes y tiendas de conveniencia como en cualquier gran ciudad.

En 1978 había dos asociaciones religiosas aparte de la católica, los Testigos de Jehová y la Iglesia Luz del Mundo. En 2014 pasan de sesenta, y algunas tienen varios lugares de culto.

En 1978 el Comité de Ciudades Hermanas Santa Bárbara-Puerto Vallarta era el único que funcionaba regularmente de entre los existentes en la época. En 2014 la situación sigue siendo la misma.

En 1978 había un Club Rotario y un Club de Leones. En 2014 hay varios Clubes rotarios.

En 1978 había una agencia consular, la de los Estados Unidos. En 2014 también hay otra, la de Canadá.

En 1978 el PRI era el único partido político estable y bien constituido, que funcionaba de manera cotidiana y dominaba totalmente el escenario político. En 2014 hay varios partidos en operación y la mayoría de los Regidores del Ayuntamiento no pertenece al PRI.

En 1978 la cabecera del Quinto Distrito Electoral estaba en Ameca. En 2014 está en Puerto Vallarta.

En 1978 existía un solo cementerio, no había velatorios, no se acostumbraba la cremación y por consiguiente no había crematorios. El traslado de los cuerpos hasta el cementerio se hacía a pie, relevándose los deudos que cargaban el féretro. En 2014 hay dos velatorios con varias salas cada uno, cuatro cementerios, dos crematorios, varios templos con columbarios para urnas funerarias y los restos se trasladan en una carroza, a la que sigue un cortejo de automóviles. La cremación se ha vuelto la forma más utilizada de disponer de los cadáveres.

En 1978 no había Departamento Municipal de Cultura, pero los artistas locales ya organizaban “Jardines del Arte” en conjunto con el DIF. En 2014 el Departamento se había convertido en Instituto Vallartense de la Cultura, hay talleres municipales de arte en la isla del río Cuale y dos universidades de la región ofrecen licenciaturas en artes.

En 1978 entraba en funcionamiento la biblioteca pública municipal “Ciudades Hermanas” en el edificio de las Ciudades Hermanas en el parque Hidalgo, impulsada por la Presidenta del DIF. En 2014 esta biblioteca continúa dando sus servicios en Las Mojoneras, aunque es más conocida la biblioteca de Los Mangos.

En 1978 no existían la COPARMEX ni varios colegios de profesionistas.

En 1978 el Seguro Social, el ISSSTE y el Hospital Regional no habían iniciado sus servicios en Puerto Vallarta. Sólo funcionaban el Centro de Salud y un pequeño hospital particular. En 2014 estas instituciones tienen en operación varios hospitales y clínicas y ofrecen a sus derechohabientes diversos apoyos, inclusive de carácter cooperativo. Pero también existen Importantes hospitales, clínicas, laboratorios para análisis y consultorios –algunos anexos a farmacias- sostenidos por la iniciativa privada.

En 1978 era muy difícil conseguir una línea telefónica. En 2014, además de los teléfonos fijos, hay celulares de todos los tipos, tabletas y demás instrumentos de comunicación electrónica.

En 1978 no había computadoras de ningún tipo. Tampoco existían la Internet ni las redes sociales.

En 1978 no había estacionamientos públicos ni plazas comerciales en Puerto Vallarta.

En 2014 la dársena del puerto se había ampliado para dar cabida simultánea a tres buques de gran calado. El puerto era más chico en 1978.

En 1978 no existía Marina Vallarta.

En 2014 la capacidad de recepción del aeropuerto internacional se había ampliado con respecto a 1978 y se había concesionado a particulares.

En 2014 la conurbación poblacional, turística y económica con el vecino municipio de Bahía de Banderas en dirección creciente a un funcionamiento metropolitano integral, llegó a convertirse en una realidad que ya no podía seguirse ignorando, a pesar de los intereses en contrario. En 1978 apenas se vislumbraba la conurbación.

Esta relación comparativa no pretende agotar todas las diferencias existentes en la vida de los vallartenses entre 1978 y 2014, sino sólo recordar las más importantes o llamativas, las cuales influyeron en su evolución cultural y que quedaron registradas en “Vallarta Opina” de alguna manera.  

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